Todos hemos crecido con la idea de que la miel es saludable.

Y esto ha llevado a muchas personas a utilizar la miel como sustituto del azúcar, pero ¿Es esto correcto?

Hablemos de ello.

 

COMPOSICIÓN DE LA MIEL

El azúcar de mesa refinada es 50% fructosa y 50% glucosa, sin embargo la miel es en un 60% fructosa y en un 40% glucosa.

Esto da a entender a muchas personas que al ser más alta en fructosa es saludable, considerando por ejemplo la fructosa un tipo de azúcar saludable que está lejos de ser perjudicial como sí lo es el azúcar en sus diferentes versiones.

Incluso se llega a considerar que es bueno para personas diabéticas, además al tener un índice glucémico de sólo 19 parece confirmar todos estos buenos pronósticos.

Pero hay algo que hemos dejado fuera del análisis y que es importante para nuestros objetivos de peso y de salud.

 

CÓMO SE METABOLICA LA FRUCTOSA.

La fructosa se metaboliza diferente a la glucosa, la primera va directamente al hígado, la segunda va directamente a las células de tu cuerpo por medio de la insulina, la hormona que produce el páncreas y que entre sus objetivos tiene el llevar esa glucosa dentro de la célula.

El problema es que esta fructosa se acumula en nuestro hígado, hoy en día está llegando a nuestro hígado fructosa de muchas maneras y eso hace que se vaya acumulando y acabe provocando por ejemplo resistencia a la insulina e hígado graso, así que no, la miel no es un buen sustituto del azúcar.

 

BENEFICIOS DE LA MIEL

Pero si me habían dicho que la miel es muy saludable.

Es cierto, la miel tiene algunos beneficios interesantes por su alto contenido en antoxidantes, fitonutrientes y vitaminas.

Por ejemplo es buena para las alergias y también puede reducir las complicaciones de la diabetes ya que sus vitaminas protegen las células.

Pero la clave más importante para nosotros es que no queremos esas cantidades de fructosa en nuestro hígado.

Por algo parecido tampoco recomiendo comer grandes cantidades de fruta, no estamos preparados para ello, y mucho menos tomarla en dieta cetogénica o ayuno intermitente,  iría en contra de nuestros objetivos de bajar insulina.

Porque aunque es cierto que no aumenta la insulina de una manera directa si que puede subirla de una manera indirecta.

Al provocar resistencia a la insulina en el hígado aumenta los niveles de insulina y eso es algo que no queremos.

 

CUIDEMOS DE LAS ABEJAS

Aprovechando este artículo de la miel hablaremos de las abejas.

Todos somos conscientes de que nuestro medio ambiente está cada día más contaminado.

El uso de pesticidas por ejemplo ha hecho que en los últimos años haya bajado la producción de miel de abeja en un 40%.

Y esto es algo que no nos conviene.

Un tercio de los alimentos que comemos dependen de las abejas para la polinización, el polen es un agente de fertilización que permite que la planta sea más fértil y que de semillas.

Así que como conclusión podemos decir que necesitamos a las abejas, pero no nos conviene la miel.

¿Tomas miel de manera regular?

Cuídate mucho

Marcos

 

 


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