Acabo de leer el libro «El Poder de los Hábitos«.

Un libro que me ha gustado y que recomiendo, se nos debería hablar más de los hábitos en la escuela.

Nuestra vida está llena de hábitos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, ni siquiera somos muy conscientes de ellos, pero condicionan nuestra vida de una manera importante.

Podemos dejarnos llevar por ellos o podemos tomar el control, no podemos hacer ambas cosas, cada persona ha de elegir.

Yo por supuesto he decidido y ánimo a las personas a cambiar aquellos hábitos que sabemos que no son buenos para nuestra vida.

El principal motivo para cambiarlos debe ser alcanzar nuestra mejor versión y vivir bien.

Después está el conseguir otros objetivos que pueden ser por ejemplo perder peso, hacer deporte, etc.

 

CÓMO CONSEGUIR CAMBIAR NUESTROS HÁBITOS

En este libro se nos enseña que el hábito tiene 3 partes.

  • Señal
  • Rutina
  • Recompensa

Y que estas 3 partes llenan el ansia de la persona por algo.

Veamos un ejemplo:

Después de cenar (señal), me gusta ver la televisión comiendo patatas fritas (rutina) y cuando hago esto recibo cierto placer, disfruto haciéndolo. (recompensa).

En este caso el ansia por ejemplo puede ser lo bien que me siento cuando como mis snacks favoritos (chute de insulina y de azúcar en sangre que provoca una especie de sensación de bienestar).

Otro ejemplo de ansia podría ser el matar el aburrimiento.

Este hábito empezó en algún momento de la vida de la persona (es un ejemplo, no es mi hábito) y se ha quedado en la vida de ella funcionando de manera automática, inconsciente, como algo natural.

El problema es que este hábito ha generado unas consecuencias, con el pasado del tiempo esta persona ha ganado peso y tiene pre-diabetes provocado por un nivel importante de resistencia a la insulina.

 

CÓMO CAMBIAR ESTE HÁBITO?

En el libro se nos indica que el hábito no se puede destruir por completo.

Es necesario que siga habiendo una señal, una recompensa, pero es vital cambiar la rutina para que el hábito pase a ser saludable.

Por ejemplo:

Después de cenar (señal), veo la televisión tomando unas bayas orgánicas y eso me produce un placer similar al que me producían las patatas fritas.

He conseguido cambiar la rutina poco saludable por una sana y eso me ayuda a perder peso y a mejorar mi salud.

 

LA FUERZA DE VOLUNTAD

Muchas personas en este momento pueden entrar en un debate consigo mismas del tipo «yo no tengo fuerza de voluntad» «eso no es para mi», etc.

Los expertos nos indican que la fuerza de voluntad es como un músculo, cuando más lo entrenas más lo fortaleces.

Algunas personas pueden haber trabajado más la fuerza de voluntad por diferentes circunstancias de la vida.

A lo mejor de pequeños sus padres les apuntaron a una actividad deportiva como nadar o tocar el piano, y eso desarrolló en ellos una fuerza de voluntad que le fue muy útil en su vida, por ejemplo a la hora de estudiar o a la hora de hacer deporte cuando ya eran adultos.

Hayas o no hayas trabajado el músculo de la fuerza de voluntad puedes empezar a hacerlo desde ya, no tienes excusas, la cuestión es ¿Desear cambiar tus malos hábitos tanto como para empezar a trabajar el músculo de la fuerza de voluntad?

¿O prefieres llenarte de excusas y seguir en el mismo lugar donde estás ahora?

Sólo tú puedes decidir, eres el que lleva el volante de ese coche llamado vida, tú decides hacia donde va.

 

CAER PARA LEVANTARSE

Cuando empiezas un nuevo hábito, por ejemplo combinando dieta cetogénica y ayuno intermitente para sanar y perder peso puede ser que tropieces y te salgas del camino marcado.

Esto suele preocupar mucho a las personas, hace que entren en un modo mental para castigarse, culparse y llenarse de emociones negativas para afrontar la situación.

No hagamos nada de eso, si caes te levantas, ya sabes cual es el camino, así que vuelves a el trabajando el músculo de la fuerza de voluntad, realmente sientes en tu interior que quieres cambiar las cosas, así que te perdonas la caída y continuas con una sonrisa, es como un juego.

Porque al fin y al cabo la vida es eso, caer y levantarse para continuar avanzando.

Pero eso sí, avanza, no te quedes estancado en los malos hábitos.

Detéctalos y diles «Voy a acabar contigo amigo». Y eso es lo que ocurrirá.

Recuerda que según los expertos cambiar un hábito lleva unos 66 días, en estos 66 días tendrás unos 22 días de más dificultad, después otros 22 días de dificultad media y los últimos 22 días serán más fáciles.

Pasados los 66 días habrás eliminado ese mal hábito que no te dejaba avanzar.

Sin duda mereció la pena, ¿Verdad?

Cuídate mucho querid@

Marcos. 

 

 


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